¿Qué puedo hacer para prevenir los desórdenes y trastornos del comportamiento alimentario?

Por parte de la familia

  • Fomentar una dieta sana, equilibrada y variada, que incluya todos los alimentos necesarios, con limitación de dulces, bollería industrial y comida rápida.
  • Diseñar menús diferentes que incluyan todos los grupos de alimentos: verduras y frutas, cereales y tubérculos y legumbres y alimentos de origen animal.
  • No definir los alimentos como buenos o malos: todos pueden ser nutritivos en función de la calidad, la cantidad y las combinaciones adecuadas.
  • Potenciar patrones alimentarios y hábitos regulares y varios en las comidas familiares.
  • Adoptar y mantener unos hábitos saludables con en la práctica de actividad física.
  • Adoptar y mantener unos hábitos saludables respecto del número de horas de sueño recomendados.
  • Fomentar la comunicación entre todos los miembros de la familia, invitar a los hijos a escuchar y expresarse para que se sientan seguros y capaces de buscar opinión y la ayuda de su familia cuando se enfrenten a situaciones difíciles o estresantes.
  • Fomentar la autoestima de los hijos para que descubran y acepten sus capacidades y sus limitaciones, y aprendan a sentirse bien consigo mismos.
  • Ayudar a los niños y adolescentes a no reducir el cuerpo a una cuestión de apariencia, a hacer frente a los mensajes sobre estética, cánones de belleza y alimentación (como dietas milagrosas y productos dietéticos) que bombardean la publicidad y algunos medios de comunicación.
  • La exaltación del cuerpo delgado y las dietas restrictivas pueden tener efectos negativos en la salud.
  • No apoyar la idea de que una dieta, peso o talla particulares llevarán automáticamente el adolescente a la felicidad y el éxito. Hay que tener en cuenta que, en muchas ocasiones, las actitudes sobre el peso y la figura son aprendidas de los padres y hermanos. La prevención debería comenzar con el ejemplo familiar.

Por parte de la escuela

  • Incorporar un servicio de nutrición y dietética para garantizar que se elaboren menús diferentes que incluyan todos los grupos de alimentos: verduras y frutas, cereales y tubérculos y legumbres y alimentos de origen animal, e informar periódicamente las familias.
  • Llevar a cabo actividades preventivas dirigidas a los niños y adolescentes, ya que son la población de mayor riesgo de sufrir estas enfermedades, pero también trabajar estrategias de prevención con las familias y el equipo académico.
  • Promover aficiones culturales y lúdicas que permitan el aprendizaje de habilidades sociales con el fin de lograr que los niños y adolescentes consideren aspectos diferentes a la imagen o la belleza como signo de prestigio o reconocimiento social.
  • Potenciar que se valoren prioritariamente entre los alumnos los aspectos emocionales y personales, en lugar de sobrevalorar los aspectos físicos y estéticos en general.
  • Evitar devaluar, criticar los sentimientos, ideas, actitudes o preocupaciones de los alumnos, favoreciendo el respeto y la comunicación mutua.
  • Asimismo, es importante trabajar en valores, procurando modificar aquellas actitudes que puedan resultar negativas en relación con la imagen corporal, como podrían ser los prejuicios hacia las personas con sobrepeso.

Para más información: «Área clínica», «Trastornos relacionados con la nutrición y el comportamiento alimentario».

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