Participación en el Proyecto Social del Festival Jordi Savall

Música en grupo, actuación con contrabajo.

El Festival Jordi Savall: música, cultura y compromiso social

Jordi Savall es uno de los músicos y directores más reconocidos internacionalmente en el ámbito de la música antigua. A lo largo de su trayectoria ha trabajado para recuperar y acercar al público músicas de diferentes épocas y culturas, entendiendo la música no solo como una expresión artística, sino también como un lenguaje capaz de unir personas, culturas y generaciones.

Con esta filosofía nace el Festival Jordi Savall, un encuentro cultural que reúne a grandes músicos y artistas en espacios históricos de Cataluña, como el Real Monasterio de Santes Creus. El Festival busca acercar la música y el patrimonio cultural a la sociedad y generar espacios de encuentro, conocimiento, participación y diálogo entre personas y culturas.

Los jóvenes de Amalgama7 participan en el Proyecto Social del Festival Jordi Savall

En este contexto se ha desarrollado el Proyecto Social del Festival Jordi Savall, en el que han participado durante una semana los chicos y chicas de la Escuela Terapéutica Can Ros de Amalgama7. Para ellos, ha constituido una experiencia de intervención comunitaria que ha integrado dimensiones terapéuticas, educativas, sociolaborales y culturales.

La propuesta ha permitido trasladar parte del trabajo realizado en el contexto terapéutico a un entorno comunitario y profesional real, ofreciendo a los participantes oportunidades de aprendizaje, participación social y desarrollo de competencias en un contexto de alta exigencia, pero también de reconocimiento y pertenencia.

Música y musicoterapia como herramientas de expresión y aprendizaje

A lo largo de la semana se han desarrollado dos grandes líneas de trabajo. Por un lado, los talleres musicales y de musicoterapia, dirigidos por la musicoterapeuta Montserrat Navarro. A través de la música, el ritmo, la escucha, la improvisación y diferentes dinámicas grupales, los participantes han podido explorar nuevas formas de expresión y comunicación.

También han tenido la oportunidad de conocer y trabajar con músicos de reconocido prestigio internacional, como Tcha Limberger y Waed Bouhassoun, y acercarse a diferentes tradiciones musicales.

Estas experiencias han permitido trabajar aspectos especialmente importantes en su desarrollo personal: escuchar a los demás, respetar los tiempos, mantener la atención, expresarse, tolerar la frustración, aceptar las dificultades, confiar en el grupo y asumir el propio papel dentro de una actividad colectiva.

Prácticas sociolaborales en un entorno profesional real

Por otro lado, los jóvenes han realizado prácticas sociolaborales en un contexto profesional real, colaborando con los equipos técnicos y de producción del Festival. Han participado en tareas de montaje y preparación de espacios, colocación y adecuación de materiales, apoyo logístico, taquillaje, acomodación del público, recepción y acompañamiento de músicos, entre otras funciones.

Estas actividades les han permitido poner en práctica competencias que difícilmente pueden desarrollarse de la misma manera dentro del entorno habitual del centro: puntualidad, responsabilidad, organización, comunicación, capacidad de adaptación, trabajo en equipo y resolución de situaciones imprevistas.

Pero, sobre todo, han podido comprobar que son capaces de realizar tareas útiles y necesarias y de contribuir al funcionamiento de un acontecimiento real.

De recibir apoyo a asumir responsabilidades y formar parte del equipo

Uno de los aspectos más significativos de la experiencia ha sido precisamente este cambio de rol. Durante estos días, los jóvenes han sido definidos por aquello que podían aportar. Han pasado de ser personas que reciben ayuda a convertirse en personas que colaboran, participan, asumen responsabilidades y son reconocidas por su trabajo.

El contacto con profesionales y artistas también les ha permitido ampliar sus referentes y descubrir nuevas posibilidades. Conocer personas con trayectorias diferentes y acercarse a sus experiencias puede ayudarles a ampliar su visión sobre lo que pueden llegar a conseguir.

En este sentido, la experiencia de Tcha Limberger, marcada por su trayectoria artística y personal, ha mostrado de manera especialmente significativa que las dificultades no tienen por qué determinar las posibilidades de una persona.

El encuentro con Jordi Savall y el valor del reconocimiento

La presencia y participación del propio Jordi Savall ha contribuido a reforzar la dimensión de reconocimiento y pertenencia. El contacto directo con una figura de referencia del ámbito musical y cultural ha permitido a los jóvenes compartir su experiencia, mostrar su trabajo y sentirse parte activa de un proyecto de relevancia comunitaria.

Este reconocimiento puede favorecer la confianza en las propias capacidades y una percepción más positiva de uno mismo.

Una muestra final en el Real Monasterio de Santes Creus

La experiencia culminó con una muestra abierta en el Real Monasterio de Santes Creus, en la que participaron las familias. Los jóvenes que habían realizado las prácticas fueron los encargados de recibir y acompañar al público y explicar parte del trabajo desarrollado durante la semana.

Posteriormente, el grupo presentó el resultado del taller musical y recibió un diploma como reconocimiento a su implicación y esfuerzo.

Una experiencia de participación, autonomía y transformación

Por todo ello, consideramos que el valor del Proyecto Social del Festival Jordi Savall no reside tanto en haber participado en una actividad cultural extraordinaria, como en el proceso vivido: salir de lo conocido, enfrentarse a nuevos retos, trabajar con otras personas, asumir responsabilidades, descubrir capacidades y experimentar que uno puede formar parte activa de la comunidad.

La importancia de crear alianzas entre cultura, sociedad y ámbito terapéutico

La experiencia también pone de manifiesto la importancia de establecer alianzas entre dispositivos terapéuticos, instituciones culturales, entidades sociales y tejido comunitario.

La colaboración entre el Internado Amalgama7, la Fundación Jordi Savall, la Cámara de Comercio de Valls, la Fundación Portal y los diferentes profesionales implicados ha permitido construir un contexto de participación que difícilmente podría generarse desde un único dispositivo.

Música y cultura para construir nuevas oportunidades de futuro

En definitiva, durante estos días la música y la cultura se han convertido en una herramienta para aprender, relacionarse, expresarse y crecer. La experiencia nos recuerda que, cuando ofrecemos a los jóvenes oportunidades reales, acompañamiento y espacios de confianza, pueden descubrir capacidades que quizá ellos mismos desconocían.

Para nosotros, esta experiencia supone también una mirada hacia el futuro: continuar generando oportunidades que permitan a cada joven avanzar hacia una mayor autonomía, participación social y construcción de un proyecto de vida propio.

Manuel Sanchez Cuellar - Educador Social | Máster en Mediación Familiar

Educador Social con más de 30 años de experiencia en el trabajo con jóvenes y adolescentes en situación de alta vulnerabilidad, especialmente en dispositivos residenciales y de primera atención para menores desprotegidos.