Trastornos de la conducta

Incluimos también a los trastornos disruptivos y del control de los impulsos, que tienen como principal característica las dificultades en el autocontrol del comportamiento y de las emociones. Se trata de chicos y chicas con tendencia a violentar los derechos de los demás, con dificultades para cumplir las normas establecidas y en reconocer y respetar las figuras de autoridad.

¿Enfermos o maleducados?, esta es la pregunta que en muchas ocasiones nos realizan las madres y los padres en relación a las conductas de sus hijos.

Se trata de chicos y chicas que no colaboran en las tareas domésticas, que el caos y el desorden reina en su habitación, desmotivados por los estudios y los deberes escolares, con tendencia a asociarse con “amistades peligrosas”, proclives al consumo de drogas, inestables emocionalmente, irritables e irritantes, oposicionistas, sin proyecto vital, entusiastas de determinadas estéticas, que gestionan mal el dinero, los horarios, la higiene, los ritmos del sueño, pantallistas, que no anticipan los riesgos, etc.

El diagnóstico de Trastorno de Conducta es, en muchas ocasiones, un cajón de sastre, ya que bajo ese mismo epígrafe se pueden situar desde chicos y chicas con un diagnóstico grave y tendente a la cronicidad, hasta adolescentes y jóvenes con manifestaciones conductuales equivalentes y con poca relevancia psicopatológica

Complementariamente al diagnóstico, los chicos y chicas que realizan estas conductas experimentan constante y progresivamente situaciones de riesgo: fracaso escolar, conflictos familiares, abandono de actividades extraescolares, conflictos, peleas, bandas, policonsumo y tráfico de sustancias, conflictos legales y en definitiva riesgo de exclusión social.

La orientación diagnóstica será fundamental. Se trata de delimitar las causas de esta polisintomatología en relación a distintas áreas y funciones: su capacidad de introspección, su capacidad simbólica, la impulsividad, la inestabilidad emocional, la suspicacia, la poca consciencia de problema, etc.

Desde 1997, Amalgama7 ha atendido más de 7500 adolescentes y jóvenes en sus dispositivos asistenciales: centros de consultas externas (ambulatorios), centros de día (urbanos) y centros residenciales rurales y urbanos (Escuelas Terapéuticas). Ha desarrollado un Programa de Orientación Diagnóstica (POD), de carácter interdisciplinario (Médicos de familia, psicólogos clínicos y psiquiatras), y dispone de distintos instrumentos de exploración diagnóstica de última generación. Complementariamente elabora un Plan Terapéutico Individualizado, donde se describe, entre otros, no sólo la orientación diagnóstica y pronóstica, sino las indicaciones de intervención terapéutica más adecuada en función de la especificidad de casa adolescente y de su familia.