Parejas tóxicas: comportamientos sexuales y/o emocionales de riesgo

En muchos casos la adolescencia se inicia prematuramente. El paso, cada vez más acelerado, de la infancia a la adolescencia, tiene como consecuencia, entre otras, la práctica extinción de la pubertad. El acceso a internet, cada vez más fácil, rápido y gratuito y el masivo acceso también a contenidos apropiados pero también inapropiados en edades muy tempranas, será una de las claves relevantes del porqué de las adolescencias prematuras.

Entidades de reconocida solvencia como la Fundación de Ayuda a la Drogodependencia (FAD) y Save the Children, nos informan, entre otros, que la visualización de la pornografía se inicia entre los 8 y los 12 años, y en edades más avanzadas, entre los 13 y los 17 años, siete de cada diez adolescentes consumen pornografía. El conocimiento que tienen las madres y los padres en relación a este consumo es muy reducido, y sólo uno de cada tres madres/padres supervisa la actividad de sus hijos en internet, las redes sociales y los videojuegos.

Complementariamente las nuevas aplicaciones basadas en la inteligencia artificial (IA) se globalizan rápidamente. Los y las adolescentes, como los adultos, consultan y visionan lo que necesitan o lo que les apetece, pero los primeros se encuentran en una fase de construcción de su propia identidad, incluida la sexual. Internet no ha inventado la pornografía, pero sí que la ha hecho más intergeneracional y accesible.

Complementariamente a los comportamientos sexuales de riesgo, muchos chicos y chicas se “enganchan” a una relación emocional compleja. ¿Por qué perduran las parejas tóxicas?

¿Es, esencialmente, por azar? ¿por un sentimiento de inseguridad? ¿Cómo consecuencia de una baja autoestima? ¿Por un malestar emocional? ¿Qué papel juega o pueden jugar las madres/padres cuyos hijas/os están secuestrados en una relación de pareja tóxica? ¿Quiénes son los “tóxicos” y sobre todo, por qué lo son? ¿Se trata de dominar, de tener el control del otro/a? ¿Es, en esencia, un sinónimo de éxito, es una patología?

La orientación diagnóstica es muy importante. Un adolescente puede haber tenido ocasionalmente, comportamientos sexuales de riesgo o incluso una relación emocional inadecuada, sin que estos comportamientos sean necesariamente la expresión de un trastorno psicopatológico, por el contrario determinados trastornos psicopatológicos tienden a expresarse, entre otros, con estos comportamientos (tales como diversos  Trastornos de la Personalidad, entre ellos el Trastorno Límite de la Personalidad, el Trastorno Antisocial, el Trastorno Histriónico, el Trastorno de la Personalidad Dependiente, etc.).

Los chicos y chicas que reiteran unos comportamientos sexuales no protegidos y/o que son víctimas o verdugos de parejas tóxicas aumentan el riesgo de cursar hacia trastornos biopsicosociales graves.

De los más de 7500 adolescentes y jóvenes atendidos en Amalgama7, tres de cada cuatro manifiestan haber tenido comportamientos sexuales de riesgo y haber experimentado relaciones emocionales inadecuadas.

En este sentido, y en nuestra red asistencial, formada por centros de consultas externas, centros de día y residenciales (Escuelas Terapéuticas), elaboramos un Plan Terapéutico Individual, basándonos, en primer lugar, en una orientación diagnóstica precisa, y posteriormente en una intervención terapéutica especializada dirigida al adolescente y a su familia.