Pantallismo

No toda la población infanto-juvenil realiza un uso no problemático de las pantallas, sino que, desgraciadamente, muchos de ellas y ellos tienen prácticas de mal uso, de abuso, e incluso, en determinados casos, cursan hacia comportamientos adictivos. ¿Estos comportamientos se pueden reconducir? ¿En qué consiste el tratamiento?

La mayoría de los adolescentes y jóvenes actuales (también es el caso de muchos adultos), han traspasado la frontera del uso no problemático al abuso, es decir, tienden a dedicar un tiempo excesivo a las pantallas potenciando un uso paralizante que, en muchos casos, puede favorecer comportamientos de riesgo tales como: tendencia al aislamiento, interacciones con más “amigos” virtuales que reales, abandono de las responsabilidades cotidianas, reducción de las horas de sueño, disminución de las horas de estudio, acceso a contenidos no adecuados (por ejemplo de violencia o de violencia sexual …), incitación al consumismo, aumento de la incomunicación y de los conflictos familiares, etc. Algunos de ellos cursarán hacia un Trastorno Adictivo caracterizado por el bajo rendimiento académico, la desmotivación, incluso la renuncia a realizar actividades formativas y extraescolares, a incrementar el aislamiento y la irritabilidad en general y especialmente con su familia y, básicamente, en pasar más tiempo “conectado” que “desconectado”.

Tres de casa cuatro de los más de 7500 adolescentes y jóvenes atendidos en Amalgama7, presentan comportamientos de mal uso, de abuso, o de adicción a las pantallas. Esta disfuncionalidad suele estar asociada a otros déficits o trastornos, como, por ejemplo: las disfunciones alimentarias, el consumo de substancias, la conflictividad familiar, la desmotivación escolar y extraescolar, las frecuentes oscilaciones del estado del ánimo, etc.

Amalgama7 propone un tratamiento especializado para las chicas y los chicos afectados, pero también de orientación y de atención asistencial para sus familias. A modo de ejemplo, en nuestra red asistencial de centros de día y residenciales (Escuelas Terapéuticas), no está permitido el uso del móvil. Se trata de ofrecer espacios libres del mal uso de las pantallas.

Obviamente los adolescentes pueden seguir sus estudios, o realizar actividades de ocio, con el material analógico y digital que se les ofrece y desde una supervisión continuada. Se trata de reconducir sus comportamientos disfuncionales por medio de una intervención clínica, académica, deportiva y socioeducativa coherente y coordinada desde un equipo interdisciplinario especializado.